
Durante más de doscientos años, la física se apoyó en una regla aparentemente inquebrantable: la ley de Wiedemann–Franz.
Formulada en el siglo XIX, establece que en los metales existe una relación directa entre la conductividad eléctrica y la conductividad térmica. En otras palabras, un buen conductor de electricidad también debe ser un buen conductor de calor.
El principio era tan sólido que se consideraba casi universal. Hasta ahora.
El hallazgo que desafía la tradición
Un equipo internacional de investigadores ha publicado en Nature Physics (2025) resultados que sacuden este pilar de la física.
El protagonista es el grafeno ultralimpio, una lámina de carbono de un átomo de grosor con propiedades extraordinarias. En él, los electrones se comportaron de manera inesperada: mientras la conductividad eléctrica aumentaba, la conductividad térmica disminuía.
Es un comportamiento opuesto a la ley de Wiedemann–Franz, algo que hasta hace poco se habría considerado imposible.
El enigmático punto de Dirac
La clave de este fenómeno reside en el llamado punto de Dirac. Allí, el grafeno deja de comportarse como un metal clásico y los electrones se desplazan de una forma radicalmente distinta.
En lugar de moverse como partículas individuales, los electrones se organizan colectivamente y fluyen como un líquido cuántico perfecto.
Este tipo de dinámica es tan extraña que, hasta ahora, solo se intuía en condiciones extremas:
- en el interior de los agujeros negros,
- o en los experimentos de alta energía de los grandes colisionadores de partículas.
El hecho de poder reproducirlo en un laboratorio abre una ventana inédita a fenómenos de frontera entre la física de la materia condensada y la cosmología.
Implicaciones científicas y tecnológicas
El hallazgo no es únicamente un desafío teórico. Sus consecuencias pueden extenderse tanto a la comprensión fundamental del universo como al desarrollo tecnológico.
Desde el punto de vista de la ciencia básica, el grafeno podría convertirse en un modelo experimental para estudiar temas tan profundos como:
- la termodinámica de los agujeros negros,
- los límites de la teoría cuántica de campos,
- o el papel del entrelazamiento cuántico en la organización de la materia.
En el plano tecnológico, el descubrimiento abre la posibilidad de diseñar materiales y dispositivos capaces de:
- conducir electricidad de manera ultrarrápida sin calentarse,
- mantener el rendimiento sin necesidad de complejos sistemas de refrigeración,
- reducir el consumo energético en grandes centros de datos.
Un futuro sin sobrecalentamiento
El sobrecalentamiento es uno de los principales problemas de la electrónica moderna.
Los procesadores actuales requieren ventiladores, disipadores y soluciones de refrigeración cada vez más sofisticadas para evitar fallos.
El comportamiento anómalo del grafeno sugiere que, en el futuro, podrían desarrollarse chips que operen a mayores velocidades sin generar calor excesivo. Esto se traduciría en:
- computadoras más compactas y silenciosas,
- teléfonos móviles más delgados y eficientes,
- y una enorme reducción en el gasto energético asociado a la informática de alto rendimiento.
Una frontera en constante movimiento
El grafeno lleva años siendo considerado “el material del futuro” por sus propiedades mecánicas, eléctricas y ópticas. Sin embargo, este nuevo descubrimiento lo eleva a una dimensión distinta: la de laboratorio natural donde la física desafía sus propias leyes.
No se trata solo de imaginar dispositivos electrónicos más avanzados. Estamos ante una oportunidad única de observar, en la mesa de un laboratorio, fenómenos que conectan la materia más cotidiana con los escenarios más extremos del cosmos.
El grafeno, una vez más, demuestra que lo que parecía imposible puede convertirse en la próxima gran revolución.
Referencia:
Nature Physics (2025). Universality in quantum critical flow of charge and heat in ultraclean graphene.
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